domingo, 6 de junio de 2010

No desistas


Nuestras glorias y nuestras tristezas dejan de ser importantes

Aquello que conquistamos o perdemos queda abajo

Desde lo alto de la montaña, tú ves como el número es grande

Y los horizontes anchos.

La pujanza da sus frutos, aletargando a lo impuro

Desvelando nuestros sentimientos, no encontramos margen de error

Solo a dos fuerzas igualadas, el bien y el mal, equilibrio natural

La omisión tentadoramente nos acecha.

Dudoso esta mi espíritu, la ignición es penetrante

Decidido se transforma y bebe el elixir de la victoria

Pues será el único modo de enemistar al dolor

Que vendrá en compañía de la confusión.

Me convierto en esa braza, y desaparezco por allí

Quedando solo las cenizas de lo que algún día fui

Llego al cielo, yo soy mis palabras

Yo soy mis meditaciones…

Stágoros

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