domingo, 6 de junio de 2010

El llamado


Ha llegado el momento, es hora ya

Ven a mis brazos mi amada, bailemos de una vez

Entonemos juntos este juramento de rigor

Presentémonos al mundo entero, para su grata salvación.

Componiendo mis cancines, voy corriendo hacia el llamado

Con disciplina y abnegación, esta vez lo enfrentare

¡Si!, valor es lo que tengo, pues con valor luchare

Extinguiendo así ese fuego, que desgracias ha traído.

Recorriendo este camino, sabiduría encontrare

Venceré así al dolor, con ansias y con fe

Y en mis manos quizás una vida encontrare

Y el señor decidirá, cuánto tiempo necesitare.

Sentado en una sala, escuchando las alarmas

Intentando comprender, por que ocurren las desgracias

Ya no puedo sonreír, me siento abandonado

En compañía de una taza de café y cigarrillos que he encontrado.

Imaginando cual seria, nuestra próxima salida

Me atormenta el recuerdo, de aquellos ojos que me pedían

¡No me dejes señor!, ¡no sueltes mi mano!

¡Pues aun no he terminado, la misión que me han asignado!

Ahogándome en mí tormento, y una taza sostenida

Con dedos fríos y temblorosos que no escuche lo que decían

El silbido de ese timbre, llamándome nuevamente al deber

Me visto con mi traje dorado y camino hacia el.

Al final la noche fue larga

Al final ya nada se

Me recuesto en mi almohada

Esperando que mis sueños, se apoderen de mi esta vez.

Stágoros

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