
Dedicado a Galista, que merecía algo mejor
Un duende me dijo una vez,
Estas haciendo todo al revés,
Quito una rama del bolsillo,
Y empezamos otra vez.
Viajamos por bosques desiertos
Y colinas desoladas
Y siempre me decía:
-“anda chico, nunca bajes la mirada
De los errores aprendemos
Y fortalecemos el alma”.
Muchas tardes compartimos,
Muchas charlas animadas
Y mi amigo el duendecillo,
Buenos concejos
Siempre daba.
Pero todo termino
Cuando apenas empezaba
El pobre estaba enfermo
Y la muerte lo esperaba.
Antes de partir me dijo:
-“nunca pierdas las esperanzas
Tropieza si es necesario
Pero levántate siempre con ganas”.
Y así se fue mi amigo
Y dejo solo la calma
Y en las noches de luna llena
Sé que me cuida su mirada.
Stágoros.